“La FED Reduce Tasas: ¿Qué Sucede con EE. UU. y América Latina?”

La Reserva Federal (FED) de Estados Unidos de América tomó la decisión este miércoles 18 de Setiembre de 2024 de reducir la tasa de Interés de referencia en medio punto porcentual, «lo que marca un nuevo capítulo en la política monetaria, tras un período de aumento de los costes de endeudamiento desde 2022».

Esta decisión pareciera ser un inicio de un cambio de política destinado a reforzar el mercado laboral de Estados Unidos. El Comité Federal de Mercado Abierto votó 11 a 1 a favor de bajar la tasa de los fondos federales a un rango de entre el 4,75% y el 5%. Sin embargo, el movimiento decisivo del miércoles pone de relieve la creciente preocupación entre los responsables políticos por el panorama del empleo en los EE.UU.

Sin embargo, la decisión del Comité se ha basado en una mayor confianza en que la inflación se está moviendo de forma sostenible hacia el 2%, ya que se juzga que los riesgos para alcanzar sus objetivos de empleo e inflación están más o menos equilibrados. Muchos inversores se inclinaban a favor de un gran recorte a primera hora del miércoles, pero ahora estarán atentos a “ajustes adicionales” complementarios en función de “los datos economicos entrantes, la evolución de las perspectivas y el equilibrio de riesgos”. A pesar de que la inflación sigue siendo algo elevada y el crecimiento del empleo se ha desacelerado, los funcionarios han ajustado sus proyecciones económicas, esperando un leve incremento en el desempleo hacia finales de 2024.

La decisión del miércoles es una respuesta positiva, después de que el país ha combatido la inflación de precios que inicialmente fue impulsada por la pandemia del Codvid-19. La inflación, fue avivada por las interrupciones de la cadena de suministro y una oleada de demanda de los consumidores bloqueados, acabó escalando hasta su nivel más alto desde 1981. Así, El Banco Central subió las tasas 11 veces, llevando su referencia a un máximo de dos décadas en julio de 2023. Desde entonces, la inflación se ha enfriado considerablemente acercándose al objetivo del 2% de la FED. Y aunque el mercado laboral se ha debilitado, no hay indicios claros de que la economía estadounidense esté en recesión o a punto de caer en ella. Los despidos siguen siendo escasos, los consumidores siguen gastando y el crecimiento económico luce fuerte.

Sin embargo, hay signos de tensión como es el exceso de ahorro que ayudó a los estadounidenses en los últimos años se ha agotado, y las tasas de morosidad están aumentando. Un aumento de las pérdidas de empleo podría provocar un retroceso del gasto y ralentizar la economía.

Estos elementos generan cierto grado de confusión del panorama económico de EE.UU, lo que ha aumentado la incertidumbre y ha suscitado divisiones entre los responsables de la Reserva Federal sobre el mejor camino a seguir. Algunos están ansiosos por frenar la debilidad del mercado laboral antes de que se convierta en una espiral más dolorosa. A otros les preocupa que un recorte demasiado rápido de los tipos pueda reavivar la demanda y mantener elevada la inflación.

Sin embargo, la reducción de las tasas de interés, en teoría,  generalmente busca incentivar el crecimiento económico. Al bajar las tasas, se abarata el costo del crédito para las empresas y los consumidores, lo que fomenta la inversión y el gasto. Esto puede ser un intento de contrarrestar señales de desaceleración o mitigar el impacto de una posible recesión. Además, podría mejorar aún más el consumo.  Con tasas más bajas, los consumidores pueden tener más acceso a préstamos, lo que podría aumentar el consumo en áreas como viviendas, autos y bienes duraderos. Esto refuerza la demanda interna.

Sobre el “gran temor” de retorno de la “presión inflacionaria”, si el consumo se incrementa demasiado rápido. La FED tendría que equilibrar su lucha contra la inflación y la necesidad de mantener el crecimiento utilizando o aplicando herramientas adicionales de carácter fiscal y otras.

Implicaciones y señales para América Latina:

Aunque la rebaja del tipo de interés de la FED no es drástica, sigue siendo significativo por el contexto en que se produce y el probable impacto o asimilación que podría generarse en los Bancos Centrales de América Latina y las decisiones que podrían estar ya estudiándose en aplicar. Sin embargo, la capacidad para hacerlo dependerá de las condiciones económicas locales, especialmente la inflación y el crecimiento. Países con inflaciones controladas podrían seguir este camino, mientras que otros seguirán enfocados en contener los precios. No obstante, la reducción de la FED, es un buen indicio que podría contribuir un poco mejorar el Flujo de capitales hacia la Latinoamérica. Una tasa de interés más baja en EE. UU. podrían reducir la atractividad de los bonos y activos estadounidenses, lo que podría llevar a algunos inversionistas a buscar mayores rendimientos en mercados emergentes, incluidos los países de América Latina. Esto podría traer una mayor afluencia de capitales hacia la región.

En cuanto a la paridad cambiaria, en las Monedas latinoamericanas, Un dólar más débil podría apreciar las monedas latinoamericanas, reduciendo el costo de las importaciones y disminuyendo la inflación importada. No obstante, una mayor apreciación de las monedas podría afectar la competitividad exportadora de estos países.

Por otra parte, para los países latinoamericanos con deudas denominadas en dólares, una reducción de las tasas de interés en EE. UU. alivia parte de la presión sobre el costo del servicio de la deuda. Aun así, las economías que dependen en gran medida de exportaciones hacia EE. UU. podrían verse afectadas por un menor crecimiento de la demanda en ese país si la baja de tasas es una señal de desaceleración económica.

Fuente/ Con base a Publicaciones Internacionales.

Autor/Alejandro Arauz L.

 

 

 

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